Sintesti suor Petra

La sierva de Dios, Maria Petra Giordano

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La sierva de Dios
MARIA PETRA GIORDANO

Desqués de una vida entrgada a la observancia de las deberes del propio estado, la sierva de Dios Sor Maria Petra Giordano murió al dia 21 de Junio del año 2006. El recuerdo de su memoria es aún muy vivo, y se hace aún más vivo en la medida que pasan las años. Entre aquellos que la conocieron su fama de santidad va en aumento. Por este motivo, el Obispo de Arezzo – Cortona – Sansepolcro, Mons. R. Fontana, a cuya diócesis partenece el Monasterio de Santa MA del Sasso (Bibbiena – Ar) donde ha vivido 72 años Sor Petra su vida religiosa, el dia 17 de Enero 2015 se ha abierto el proceso de beatificación con una solenme celebración.

Breves noticias biográficas de la Sierva de Dios
Maria Petra Giordano
Monja Dominicana

El 21 de Junio del 2006, a los 94 años, terminaba su exilio terrenal Maria Petra (en el siglo Nicoletta) Giordano, Monja Dominica.

Durante sus 72 años de vida monastica, ella se dedicò a buscar en la oración una creciente unión con Dios

Su existencia, preciosa a los ojos de Dios, no pasó inadvertida a los ojos de quienes tuvieron el privilegio de conocerla. Todos pudieron apreciar cómo llegó a vivir una perfecta vida evangélica a través de la observancia de una virtud heroica.

Nicoletta Giordano nace en Nápoles el 4 Julio de 1912, es la primogénita de nueve niños del matrimonio Luigi y Rosa Ciardiello, modelos de ejemplo cristianos.

Sor Petra Giordano a los 20 años cuando hizo voto de víctima al Sagrado Corazón. Dos años después por una particular gracia de luz interior decide entrar en clausura, donde vivió 72 años.

Sor Petra Giordano a los 20 años cuando hizo voto de víctima al Sagrado Corazón. Dos años después por una particular gracia de luz interior decide entrar en clausura, donde vivió 72 años.

Nicoletta, no abstante su caracter vivaz, amaba los juegos tranquilos y en familia, era siempre obediente y nunca peleaba con los hermanos y jamás hablaba mal de los otros. Aún pequeña aprendió a tocar el piano y también le gustada cantar. A causa de la temprana enfermedad de la madre tuvo que encargarse dal cuidado de los hermanos y hermanas más pequeños. Esto no la hizo descuidar su vida spiritual, la cual alimentaba con profunda y asidua oración.

Su padre poseía una fábrica con 350 trabajadores, en el año 1927 al inscribirse al Partido Nacional Facista, eligió con toda la familia trasladarse a vivir a Roma, donde trabajó como empleado en una tienda.

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En este tiempo Nicoletta (Sor Petra) a la edad de 15 años se hizo “Hija de Maria” y posteriormente se haría Terciaria dominica en la Iglesia de Santa Ma Sopra Minerva regentada por los P.P. Dominicos. Durante ese tiempo fue su confesor y director espiritual el P. Rossi O.P. Tambien frecuentaba su parroquia colaborando con ella. Aún poven acompañaba a los moribundos logrando la reconciliación de éstos con Dios.

A los 18 años, en al 1930 ella misma nos cuenta que el primer domingo de Octubre, 5 dia consagrado a la Reina de las Victorias… después de la confesión fue a arrodillarse delante del altar del S.S. Sacramento… después de un istante una luz vivisima penetrò su espiritu: “ Dios se mostró a mí en toda su amabilidad. Mi corazón quedó robrecogido y senti que desde aquel momento no podría amar ninguna otra cosa fuera de Él”.

Cerca de los 20 años, se unió al corazón de Cristo con voto de victima. Por aquel período iempezó a madurar una fuerte atracción por la vida religiosa, y de modo particular por la vida de los Dominicos de Clausura.

A causa de la enfermedad de su madre ella tuvo que ocupar su puesto al cuidado de los hermanos más pequeños y por este motivo fue retenida un poco tiempo en familia, pero a los veintidós años, el 4 noviembre 1934, acompañada por su misma madre entró en el Monasterio de Bibbiena – Arezzo, en el Santuario de Sta Maria del Sasso para iniciar su largo camino de vida de contemplación que durará setenta y dos años.

Dentro de la comunidad desempeñó importante cargos, atrayendo siempre la admiración de sus hermanas de comunidad y sus superiores; en particular fue maestra de novicias, priora del manasterio y ademàs miembro de la comisión de la puesta al dia de las Costutuciones de la Monjas después del Concilio Vaticano II.

Su libertad interior, no abstante las duras circustancias del monasterio la daban el equilibrio para un gobierno fuerte y dulce. A este respecto leemos esta curiosa consideración escita en su Diario: “El priorato es un servicio que, hecho con un espíritu de humildad y caridad, pone el alma de quien lo vive en un estado de continuo sacrificio, de continua renuncia, santifica más que la penitencia. !Jesús mio! Creo renunciar más ahora a mi voluntad que cuando tenía que obedecer como simple hermana”.

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Bibbiena Monasterio de Maria del Sasso El pasillo de las celdas del monasterio

Bibbiena Monasterio de Maria del Sasso El pasillo de las celdas del monasterio

Una frase de Sor Petra es muy iluminante para la comprensión de su maravilloso camino de santitad: “Solamente anhelo una cosa con toda mi alma: Ser trasformada completamente en Él”. Una hermana testimonia de ella: ”Su austera disciplina interior era ajena a toda rigidez o legalismo y conservaba la libertad y la frescura de un ofrecimiento siempre nuevo y espontáneo. Era alegre, optimista, comunicativa y poseía el don poco común de la escucha profunda”.“Fundamentos de su espiritualidad fueron el amor a Jesús Eucaristía, la devoción al Sagrado Corazón, a la Virgen Santísima del Rosario, a S. Domingo y a la vida contemplativa según la espiritualidad dominica…Padeció durante toda su vida grandes sufrimientos físicos: finalmente incluso la ceguera, la cual ofreció al Señor con ejemplar paciencia, tanto que en una oración escribió: “Las pruebas incesantes, los dolores crucificantes del alma y del corazón herido en las partes más sensibles, me dan la bendita certeza de haber sido aceptada. Pruebo en todo esto una gran gloria, no sensible, sino en lo más profundo del espíritu. Del resto estoy totalmente inmersa en la tristeza más torturante”.Palabras fuertes que nos dejan entrever cuán profundos y continuos sufrimientos tanto físicos como morales pero todos ellos vividas con una gran heroicidad.De sus últimos años de vida, nos dice la priora: “ El 20 de junio estuvo todo el dia en la celda serena, con el rosario entre las manos, en compañia de sor Benedetta, su hermana de sangre, aquella que ella con veinte años había tenido entre sus brazos de niña. Hacia las 21.00 hora del mismo día, la Comunidad era reunida junto a ella para desearle un buen descanso… después, yo, sor Cándida, me quedé sola con ella. Hacia las 22.00 dice: “mi sento mal” momentos después le dio un ictus que le quitó la palabra y entró en coma.Fue vigilada toda la noche por mí y por otras hermanas en oración. El día 21 de junio, fiesta de San Luis Gonzaga, a los 11.00 alzó la cabeza de la almohada, abrió sus grandes ojos vueltos al cielo, y después los volvió a cerrar sin ningún lamento.Así, después de toda una vida entregada al Señor, moria el 21 de junio del 2006.Su recuerdo es aún hoy muy vivo y en la medida que van pasando los años va aumentando su fama de santidad. Numerosas son las visitas al cementerio donde está sepultada, tanto de aquellas personas que la han conocido como de aquellas que han escuchado hablar de ella o han leido sus escritos. El 17 enero 2015 se ha abierto el proceso de beatificación.

Como llegar al Santuario Monasteriode S. Ma del SassoBIBBIENA (Arezzo) Italia.

Como llegar al Santuario Monasteriode S. Ma del SassoBIBBIENA (Arezzo) Italia.

Los escritos de Sor M. Petra Giordano:“Páginas que son un perfil de vida consagrada”!

Más que una autobiografía, los escritos de la Sieva de Dios, Petra Giordano, son “Lecciones Fascinantes” de cómo ofrecer, en la generosidad y total abandono, la propria vida al Señor para la salvación de los almas.El primer cuaderno publicado, son solamente 28 paginas, que sus hermanas de comunidad han titulado: “Atraída de Cristo, divina belleza”, este pequeño opùsculo ha suscitado gran atracción también pueba de la comunitad. El fasciculo trata fundamentalmente de sus primeros años de larga vida monástica. Este pequeño opùsculo contiene ya en germen los puntos claves de una profunda espiritualidad monástica.A esta primera publicacion le ha seguido “El Diario” con el mismo titulo. Las páginas publicadas son un verdalevo perfil de vida monástica a nivel de la propia experiencia.Juntos a “Las l letras de la clausura”, el Diario es de importancia capital para la comprensión del carisma personal de nuestra monja, que evidencia profundamente el carisma dominicano del cual vivió profundamente enamorada. Es la referencia exacta a la “Belleza divina” que ha costituido el “leit-motif” de su oferta a en favor de las almas.Los escritos de Petra nos dan a conocer a una mujer totalmente enamorada de Dios que irradia su luz por todos las poros de su piel. Todo vivido en la oculto, en la humildad, en el sufrimiento y la soledad, vivida en la larga espera del encuentro supremo. Un recorrido perfecto que comporta y revela los signos de lo alto de parte del Esposo, al cual ha ofrecido su plena existencia.Tanto su Diario como sur Cartas nos tramite el mensaje de: ”cuánto es necesaria la oración y el ofrecimiento de la vida por los frutos de la predicación, ordenada a la salvación de las almas, según el carisma de la Orden de Predicadores de la cual ella era una verdadera hija (cf. Diario p.p. 7 -8).

Oración

Parar la beatificación de la sierva de Dios Ma Petra Giordano, dominica, y para pedir gracias pos su intercesión.

¡Oh Dios! que eres amor, te damos gracias por que has llamado al seguimiento de tu hijo Jesús, a la sierva de Dios, Maria Petra Giordano, y por haber suscitado en su corazón el deseo inestinguible de vivir sólo para Ti.Danos también a nosotros encontrar en la comunión contigo la plenitud de la gloria y de rser testigos de tu amor salvador.Concédemos ver glorificada aquí en la tierra a la Sierva de Dios Ma Petra Giordano, a ti confio mi oración. Amén.Padre nuestro, Ave Maria, y Gloria.(+ Riccardo Fontana, Arzobispo). Esta oración se puede recitar por nueve dias seguidos en forma de novena,

 

Mostra Sacri Infanti

Il Santuario di Santa Maria del Sasso: uno scrigno di capolavori

Il primo documento che parla di Santa Maria del Sasso è del 1348, qui si narrano i fatti avvenuti un anno prima, quando il romito Martino, camaldolese, costruì una cappellina laddove il 23 giugno del 1347 apparve, ai piedi di uno scoglio, la Vergine Maria. (Cfr. Giorgio Innocenti, “Cronache di Bibbiena e del suo territorio fino al 1861”, edizioni Fruska, Bibbiena, 2014).

Da allora questa piccola parte del nostro territorio, consacrata a Maria, fu testimone di molti eventi miracolosi: i baccelli pieni di sangue donati dalla Madonna ad una fanciulletta che con la madre si era recata presso la Vessa a lavare i panni; i globi di luce azzurrognola che in più periodi si manifestarono ai Bibbienesi ed ai pellegrini che vi si recarono per osservarli ; la processione degli angeli che ancora oggi è ricordata nella processione annuale; il prodigio della Madonna del Buio che donata dai Frati, il 22 marzo del 1512, alla chiesa dello spirito Santo in Bibbiena nottetempo se ne tornò camminando nella neve nella propria sede accanto al Sasso di santa Maria.

Nella prima metà del quattrocento il Vescovo di Arezzo affidò la chiesa ai sacerdoti di Bibbiena fino a quando Lorenzo di Silvestro Nuti, pievano di Bibbiena, ne concesse il governo a un gruppo di padri domenicani che per volere del Venerabile Girolamo Savonarola furono ivi trasferiti dal convento fiorentino di S. Marco. Il piccolo ospizio domenicano così formato venne trasformato in convento nella primavera del 1495 e contava ben ventidue frati residenti.

Ebbe così inizio l’ampliamento del complesso conventuale che allora era composto dalla chiesetta da uno spedale e da un loggiato. Fu edificata una nuova chiesa sotto la supervisione di Giuliano da Maiano, un edificio ad uso di convento con due dormitori, un chiostro con annesse officine, i lavori che hanno dato esito all’assetto architettonico attuale si protraggono fino al 1539 (Cfr. Antonio Mariotti, Il Santuario di Santa Maria del Sasso a Bibbiena, in “L’età del Savonarola, Arte e devozione in Casentino tra ‘400 e ‘500”, a cura di Luciana Borri Cristelli, Marsilio, Venezia, 1998).

Il Santuario domenicano divenne così un centro di vita domenicana importante per lo studio, la formazione, predicazione e diffusione del culto mariano.

Le tristi leggi eversive dei primi dell’ottocento allontanarono i religiosi, che vi poterono ritornare solamente nel 1873. Dalla stessa data anche i novizi, gli studenti e gli alunni della Scuola Apostolica furono trasferiti a Santa Maria, dove rimasero fino al 1909. Da allora ad oggi il convento ha contato annualmente pochi frati residenti.

Il 5 novembre del 1927 giunsero al Santuario sedici monache domenicane che dal Monastero di San. Domenico a Lucca portavano un’eredità di oltre quattro secoli di storia. La comunità monastica, la cui presenza è stata ed è particolarmente significativa per il Santuario, ha portato nel Santuario una grande dote spirituale, documentale ed artistica oltre ad scuola secolare di artigianato. La comunità aveva una tipografia, alcuni telai per tessere le stoffe, una scuola di ricamo, miniatura ed arti applicate. Non dimentichiamo infatti che molte monache appartenevano a famiglie nobili o comunque agiate ed avevano un livello di istruzione molto alto rispetto ai canoni dell’epoca.

Il complesso architettonico di Santa Maria del Sasso a Bibbiena ad oggi comprende il Convento dei frati con annessa foresteria e il Monastero delle Monache domenicane, oltre ad una chiesa superiore, con annessa Cappella di S. Domenico, una cripta e una chiesa inferiore. All’interno di questo è quindi custodito uno straordinario patrimonio di opere d’arte collezionate o addirittura prodotte nei secoli dagli stessi religiosi residenti. Uno scrigno di capolavori delle arti cosiddette “maggiori” (statue e dipinti), ma anche di numerose testimonianze di arti “minori” (alto artigianato). Tra queste ultime si colloca la produzione delle effigi dei Divini Infanti, ovvero i Bambinelli, splendidi oggetti di alto artigianato, che contraddistingue da secoli la comunità monacale di clausura.

La consuetudine di realizzare simili manufatti in terracotta cera o cartapesta, mediante appositi stampi (tuttora conservati ed utilizzati presso il convento), sembra derivare dall’area lucchese, ed è una caratteristica della vita delle comunità conventuali femminili a partire dal XVII-XVIII secolo. All’interno della clausura, tra gli altri lavori necessari al sostentamento del convento, le suore dedicavano parte del loro tempo alla produzione dei Bambinelli, sia per le pratiche religiose del santuario, sia come oggetti da vendere o, piuttosto, donare alle persone esterne in cambio di offerte.

La realizzazione dei Bambinelli, comunque, assumeva significati più profondi e simbolici: ad esempio, la cera che si utilizzava era l’avanzo del cero della Pasqua appena trascorsa (a significare che Cristo, luce del mondo, è nato, morto e risuscitato per la salvezza dell’uomo); i capelli – veri – apposti alle statue, invece, erano quelli che le giovani professe si radevano al momento di entrare in convento, dichiarando così la propria rinuncia al mondo – all’essere spose e madri – e la volontà di “gestare” in sé un Figlio diverso.

Le suore realizzavano anche le splendide vesti che ornano tuttora i Bambinelli, con ricami preziosi e raffinati, talvolta utilizzando antichi tessuti sacri in oro, argento e seta.
La produzione dei bambinelli di Santa Maria del sasso affonda le radici nel cinquecento con i primi bambini in carta decorata per poi passare a quelli in terracotta, pratica descritta e testimoniata dalle Cronache del monastero fin dal 1601.

Ad oggi sono conservati in monastero una decina di bambinelli ed ancora vengono realizzati con gli stampi seicenteschi. La produzione contemporanea è significativa anche per il lavoro di Suor Petra Giordano, madre priora del monastero, morta nel 2006, della quale è in atto il processo di beatificazione. Suor Petra si occupava specificatamente del corredo dei Bambinelli che ancor oggi recano le vesti da lei ricamate.

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